Blog No Oficial de Simpatizantes de UPyD en Brunete
jueves, 23 de junio de 2011
Contra los neutrales
Advierto que voy a desoír el consejo y no voy a ser nada neutral en esta cuestión. Cierto es que todo lo que tiene que ver con la libertad y las libertades parece no preocupar demasiado a millones de españoles que cada día se enfrentan con la angustia perentoria de llenar la nevera, pagar la hipoteca y las letras que han suscrito para el coche, el viaje de estudios de sus hijos o las clases particulares de inglés, música o cualquier otra actividad complementaria. Pero no estamos en política para seguir la rueda; la obligación de los políticos es anticiparse, señalar el camino y las consecuencias de tomar determinadas decisiones; y en esta cuestión tenemos la obligación de denunciar que la presencia de los testaferros de ETA en las instituciones es incompatible con la democracia; y que si falla el estado democrático de derecho no habrá manera de solucionar ninguno de los problemas cotidianos.
Lo que ha ocurrido en estas elecciones municipales nos retrotrae al año 1987, sólo que ahora es mucho peor. No sólo porque repetir la historia es siempre algo decepcionante, cansado y tremendamente peligroso; también porque los testaferros de ETA llegan a las instituciones democráticas empujados por un discurso legitimatorio recurrente que se ha hecho de forma irresponsable y estúpida desde tribunas y portavoces “democráticos”.
Un discurso legitimatorio destinado a hacer creer a los ciudadanos que “la paz” dependía de que los testaferros de los terroristas entraran en las instituciones y fueran tratados como iguales por aquellos a los que han querido asesinar para tener el camino libre. Un discurso legitimatorio destinado a hacer olvidar a los ciudadanos que ETA es enemiga mortal de la democracia y que lleva toda la vida intentando conseguir, con el crimen, lo que ahora les han dado los magistrados, los periodistas y los políticos corruptos. Sí, corruptos, porque no hay mayor corrupción democrática que abrir la entrada a las instituciones democráticas a los enemigos mortales de la democracia, a quienes se sabe forman parte de la estrategia de la organización terrorista ETA.
Los testaferros de ETA han llegado bravucones y amenazantes apoyados por más de trescientos mil ciudadanos que han “comprado” alegremente la buena nueva de que con esto llegaría la paz. Los corruptos no son quienes han votado la nueva marca de ETA; esos son los corrompidos. Los corruptores tienen nombre y apellidos: el primero de ellos, como muy bien señaló Rubén Múgica en su carta al Presidente, se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Él inició este camino durante su primera legislatura y lo ha culminado ahora, cuando él mismo y ETA estaban agonizantes. Se han juntado dos moribundos para que uno de ellos pueda vivir; y lo han conseguido.
Pero José Luís Rodríguez Zapatero ha tenido como cómplices imprescindibles a todos los barones del partido socialista. Todo el PSOE calló cuando empezó a perpetrarse la traición, nada más llegar al Gobierno de la Nación. Quienes desde dentro levantamos la voz y dimos argumentos para que no se rompiera el pacto antiterrorista, para que no se legitimara la historia de ETA, tuvimos que marcharnos ante el silencio y/o el desprecio de quienes desde sus atalayas de poder institucional le aplaudían las gracias al presidente fallido. Todos le jalearon (tiene baraka, decían), todos le dejaron hacer; entre todos construyeron el discurso de que quienes no estábamos de acuerdo con Zapatero (incluidas las víctimas) éramos los auténticos enemigos de la paz. Así hemos llegado a esto.
Zapatero tuvo también poderosos cómplices mediáticos, todos esos que en el fondo siempre creyeron que ETA “tiene sus razones”. Todos esos que, fracasado el intento la pasada legislatura, han aplaudido el aparente cambio de rumbo del Gobierno en esta, mientras mantenían viva la llama del discurso legitimatorio hacia ese mundo de tinieblas que han conseguido colar en las instituciones. Y claro, en un país como España en el que no hay separación de poderes, los magistrados del Constitucional han aprovechado la actual mayoría socialista para dar el último empujón y entregarle a ETA el poder que los terroristas llevan persiguiendo decenas de años utilizando balas y explosivos. Ahora ya pueden imponer su modelo totalitario desde el poder político.
Y aquí estamos, como en el 87 pero peor. Los terroristas y sus cómplices coyunturales, los que están de acuerdo y los malditos neutrales, han ganado esta batalla. Ha quedado demostrado que les ha sido muy útil asesinar a 858 ciudadanos, dejar viudas, madres, hijos huérfanos en toda España. Mataron para esto, para imponer su modelo de sociedad, para “normalizarnos” a todos. Nos persiguieron para esto, para que llegara un día en que pudieran gritarnos chulesca e impunemente, desde un pueblo remoto hasta en el centro de Bilbao:”Gora Euskadi ta askatasuna”, y reírse a continuación a carcajadas; mataron para esto, para que los testaferros de ETA se confundieran en el paisaje con los demócratas, para que los asesinos merecieran el mismo trato que las víctimas. Mataron para esto, para que llegara un día en que pudieran conseguir sus objetivos sin tener que arriesgarse a ir a la cárcel.
Ya están pisando alfombra roja. Ya se pavonean ante las víctimas. Ya han quitado los símbolos del orden constitucional de todas las instituciones; ya están logrando que el Estado abandone a los vascos que quisieran seguir resistiendo.
Me dicen que no hable ni escriba de esto. Que por la paz un avemaría. Pues va a ser que no. No dejaré de denunciar que la paz sin libertad no vale nada. Y que entre los daños colaterales de esta porquería que nos han vendido como paz está la democracia. Y que no me da la gana ser neutral, que no lo voy a ser mientras viva. Y que no olvidaré nunca quienes son los culpables y quienes los responsables de que estemos en esta situación. Y que yo tampoco les voy a perdonar.
Vivimos tiempos oscuros o confusos. Estábamos preparados para luchar contra los malos; pero nunca creímos que tendríamos que luchar –además de contra “los que se dicen buenos”–, contra aquellos que considerábamos “de los nuestros”. Pero lo haremos porque nos va la vida en ello; y no es retórica, es pura constatación de la realidad. Porque no nos basta con que no nos maten: tenemos derecho a que nos dejen vivir en libertad. Hasta que pongamos a cada cual en su sitio, hasta que derrotemos a los malos, a los tibios, a los estúpidos, a los egoístas, a los neutrales, seremos radicalmente parciales.
Rosa Díez
http://rosadiez.net/2011/06/20/contra-los-neutrales/
lunes, 20 de junio de 2011
DISCURSO UPyD EN LA CONSTITUCION AYUNTAMIENTO
UPyD ha obtenido en las pasadas elecciones locales casi un 15% de los votos. Es menos de lo que deseábamos, como vds. podrán comprender, pero no es un mal resultado. Tan sólo esperamos que dentro de cuatro años
no piensen que es más de lo que nos merecemos.
Esa confianza que muchos brunetenses han depositado en nosotros nos llena de orgullo y, al mismo tiempo, nos hace conscientes de la gran responsabilidad que ahora tenemos para no defraudar ese apoyo.
Brunete tiene graves problemas a los que entre todos deberíamos ser capaces de responder. En estos últimos días, en las conversaciones que hemos mantenido con los distintos partidos, llegamos a pensar que lo mejor para el Pueblo y para su Ayuntamiento era un gran acuerdo que no excluyese a nadie sobre la solución de esos problemas. Es decir, que las energías de todos se concentrasen en eso más que en los enfrentamientos tradicionales. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta que, por unas razones unos y por otras, otros, eso era IMPOSIBLE.
Sabiendo ya eso, comprendíamos que si los vecinos hubieran elegido directamente al Alcalde, en lugar de que lo hagamos nosotros hoy aquí, el elegido sería de la lista del Partido Popular. Además, no encontramos tampoco razones graves y objetivas para decidir lo contrario. No obstante, comprendíamos también que eran más los vecinos que habían apostado por un cambio en la política municipal de Brunete, pero no habían dado su confianza de forma mayoritaria y conjunta a ningún otro partido.
En esas circunstancias, por el respeto que debíamos a todos los votantes, tanto a los que nos habían votado a nosotros como los que no lo habían hecho, nuestra decisión era, aparentemente, complicada.
SOLO APARENTEMENTE
Verán, con ser importante la elección del Alcalde, lo verdaderamente importante no es tanto quién manda, lo verdaderamente importante es QUE y COMO se manda.
Y, según lo decidido por el pueblo de Brunete, seguirá siendo alcalde una persona del mismo partido que en la legislatura pasada pero también habrá un cambio relevante en lo que el máximo órgano representativo, el Pleno, decida y en cómo lo decida.
Así hemos entendido nosotros la voluntad del pueblo y, de acuerdo con ello, desarrollaremos nuestra labor estos próximos cuatro años para que ese cambio de política sea efectivo. Por eso nos hemos abstenido.
Como decía el poeta: Caminante, no hay camino, se hace camino al andar...
Nosotros caminaremos y estamos seguros de que, más pronto que tarde, todos comprenderán el acierto de nuestra decisión.
Muchas gracias.
UPyD
domingo, 19 de junio de 2011
Es una crisis de régimen, no un malestar pasajero
Cuando hace un par de años en UPyD comenzamos a explicar que la peculiaridad de la crisis española era la conjunción de una crisis financiera internacional con una crisis política, con el resultado de que la incapacidad de las instituciones estaba agravando la crisis económica y acabaría deslegitimando la democracia, pocos, muy pocos se tomaban este análisis en serio. Conste que es más agradable acertar el número de la lotería que este pronóstico, más propio de Casandra que de Papá Noel. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos confirma el acierto: lo que está en crisis no es ya sólo un determinado partido –aunque lo está el PSOE- y un cierto tipo de gobernanza –el bipartidismo imperfecto PP-PSOE más IU y nacionalistas como socios preferentes-, sino la propia arquitectura institucional de la Transición, o lo que es lo mismo, el régimen político conocido por “Estado de las Autonomías”.
La eclosión de los movimientos sociales asociados al 15M, Democracia Real Ya e iniciativa similares, tanto las pacíficas y ejemplares como las violentas y degradadas (que lógicamente dominan en Cataluña), es solo una expresión de esa crisis de régimen, pero no su causa, como les gusta pensar tanto a la derecha más conservadora que atribuye estos inquietantes fenómenos a la perfidia maquiavélica de Rubalcaba, como a la paleoizquierda agrupada en torno a IU, despreciada en ese mundo tal como pudieron comprobar a sus expensas Cayo Lara en Madrid o Joan Herrera en Barcelona.
Pero estos movimientos que en pocos días han pasado de solicitados –incluso por el inefable González Pons- y halagados –sobre todo por la izquierda pero no sólo por ella- a temidos y censurados por todos tras los amagos de asalto a las instituciones, no son la única expresión de la crisis de régimen. ¡Ni mucho menos!: también expresan esa crisis maniobras y acontecimientos de muy distinto género: la dimisión desvergonzada de los tres miembros del TC que de repente descubren que están siendo “secuestrados” por los partidos que los han nombrado con su absoluta complacencia demuestra que el merecido desprestigio del TC comienza a inquietar incluso a sus beneficiarios. Y en la acera contraria pero con idéntico significado la irrupción de Bildu, con las mejores tradiciones de Batasuna –exigencia de amnistía o impunidad para el terrorismo, amenazas a los críticos, acoso a concejales constitucionalistas, veto a los medios de comunicación-, demuestra que el régimen de la Transición ha fracasado incluso en una batalla que tenía por fin ganada, la del final de ETA sin compensaciones políticas.
A estos sucesos podemos añadir el creciente malestar social que se expresa de mil formas estos días y que, con toda seguridad, seguirá creciendo en los meses inmediatos. Es una especie de brusco despertar: tras años de incredulidad se ha descubierto que la crisis va para largo y no habrá regreso a los años dorados del modelo económico Solbes-Rato, caducado para siempre. Y también se ha descubierto que las instituciones mantenidas por todos para hacer frente a estas cosas no sólo se revelan incapaces de resolver nada importante –véase por ejemplo la increíble historia de la incompetencia del Banco de España para prevenir la crisis de las Cajas de Ahorros, anunciada por el propio ente-, sino que son en sí mismas fuentes de problemas derivados a la gente común, a la que ahora se exigen sacrificios que habrían sido más moderados, equitativos y asumibles, aunque fueran inevitables, de haberse actuado a tiempo contra el derroche de las duplicidades administrativas, el mal gobierno de ayuntamientos y CCAA, el saqueo del Estado común, el intervencionismo de los partidos, la falta de transparencia, etc. Como quien despierta de un largo sueño agradable para verse inmerso en una realidad siniestra de incertidumbre y empeoramiento, millones de españoles están descubriendo que las defensas con las que contaban no sirven o no existen. Sanidad, pensiones, educación, subsidios de desempleo, servicios públicos… están abocados a una degradación de calidad resultado del mal gobierno.
Y esto no ha hecho más que empezar. Ya hay indicios claros de que la gestión de esta crisis emprendida por PP, PSOE y demás partidos tradicionales no hará sino agravar las cosas y exacerbar el descontento.
Reparemos por ejemplo en la propuesta del PP de Madrid y Valencia para reformar la Ley Electoral de esas comunidades al rebufo de la exigencia de reforma de la LOREG. La propuesta de listas desbloqueadas y de creación de distritos electorales donde el diputado será elegido por mayoría –una adaptación del modelo anglosajón- se presenta bajo el manto virtuoso de la “cercanía al elector”, pero esconde la obvia intención de reforzar aún más el poder aplastante del PP en ambas comunidades, pasando prácticamente del actual bipartidismo imperfecto a un régimen de cuasi partido único, con el PP gozando de abrumadoras mayorías superiores al 70% de los diputados con sólo el 40% de los votos válidos o menos. Los partidos minoritarios quedarían reducidos al papel decorativo de pintorescos e impotentes contradictores de decisiones tomadas por la apisonadora parlamentaria. La consecuencia: reducir aún más el pluralismo político y profundizar en la desigualdad del valor del voto. Y aumentar la abstención a niveles catalanes. ¿Pero qué más da si eso permite el gobierno incontestado de ese liberalismo intervencionista de Esperanza Aguirre o del berlusconismo fallero de Camps?
Esa es la ceguera de la clase política actual: valorar los acontecimientos y mover piezas únicamente pensando en el beneficio partidista, se trate del PP barriendo para casa, del PSOE pensando únicamente en salvar los muebles, o de IU poniéndose al frente de cualquier manifestación que pase por la puerta. Y al fondo, como siempre, los nacionalistas intentando aprovechar la ocasión para dar un golpe definitivo al Estado común y obtener esa comodísima cuasi independencia de facto que llevan trabajando tantos años con gran éxito gracias a la ineficacia de las instituciones políticas y judiciales encargadas de impedirlo.
En definitiva, la actitud del establishment combina incomprensión, embotamiento y oportunismo. Oportunista y peligrosísima es, por ejemplo, la política de “orden público” de la Generalitat, cambiando del exceso policial a la tolerancia de la agresión a parlamentarios para, previsiblemente, cargarse de razones ante la opinión pública si es necesario pasar a mayores. Pero es una consecuencia del cáncer sistémico que pudre la democracia española porque se ha cargado la igualdad política y amenaza la libertad personal: la relativización de las leyes y su interpretación elástica en función de los intereses de los gobernantes.
Por eso no cabe ser optimistas: la economía da muestras de agotamiento, amenazando convertir la crisis en ciclo de depresión, mientras las instituciones políticas siguen en manos de grupos atentos exclusivamente a sus intereses a corto plazo, sea por incomprensión o incapacidad, sea porque la ocasión la pintan calva. En los próximos meses no va a haber institución que no esté obligada a recuperar la legitimidad que ha perdido por su inactividad, ineficacia o responsabilidad política. De los ayuntamientos a la monarquía, de los medios de comunicación al mundo empresarial y especialmente el financiero. Es toda una crisis de régimen, y no un malestar pasajero. Lo que precisa es un programa de reformas ambicioso, incluso revolucionario en algunos ámbitos, y no meras maniobras para capear la tempestad.